miércoles, 30 de marzo de 2011
lunes, 28 de marzo de 2011
29/03/2011 19:30 hrs. Velatón en Los Leones con El Vergel


Helicópteros, balazos y secuestros


viernes, 25 de marzo de 2011
Homenaje a Santiago Nattino (1986)


"Así es la vida, así siempre sea". Homenaje a Manuel Guerrero Ceballos
Realizado el año 2004 por el Departamento de Cultura del Colegio de Profesores.


La Vicaría reclama justicia por José Manuel (1985)


miércoles, 23 de marzo de 2011
A mi ciudad - Luis Le-Bert y Coro Latino Cordillera


Cabalgan en nosotros
la arrasadora utopía de la vida,
la memoria intacta,
la altiva rebeldía,
que no sea el olvido y la distancia
la que justifique "que ya tú no me importas".
Que sean las semillas
las que hoy día aquí nacen
quienes permitan que esta llama
mantenga la memoria intacta.


29 de Marzo: Velatón Cultural “Con Memoria y Alegría, Adelante por la Vida. Parada, Guerrero, Nattino ¡¡Presentes!!"
En la oportunidad, con la animación de Jaime Davagnino, participarán los músicos Luis Le-Bert, Manuel García, Rebeca Godoy, Juan Ayala (Juana Fé), Elizabeth Morris y José Seves, Tío Leo y Coro del Colegio Latinocordillera, agrupación Napalé, José Secall, Yosa Vidal y Joaquín Figueroa, entre otros.
Canta y comparte con nosotros/as. Trae y enciende tu vela por los Manueles y don Santiago, así como por los hermanos Rafael y Eduardo Vergara y Paulina Aguirre Tobar. Nada ni nadie está olvidado. Ni los crímenes, ni las luchas.
Fecha: Martes 29 de marzo, 19.30 a 21.30 hrs.
Lugar: Frontis ex Colegio Latinoamericano de Integración (El Vergel con Los Leones, comuna de Providencia. Entre Pocuro y Eleodoro Yáñez)
Contacto:
- Rocío Alorda, periodista 09-9642317
- Manuel Guerrero Antequera, concejal 08-2092837


lunes, 21 de marzo de 2011
Al Alba camino a Quilicura



"A nosotros no"


Con memoria, adelante por la vida (2010)




Todos los días, Toda la vida. Acto por la Memoria (2009)



Con memoria y alegría, adelante por la vida (2008)
Álbum fotográfico de http://www.flickr.com/photos/chilefotojp/


Esas maravillosas Sillas llenas de ustedes
llenas de ustedes
Sin gotas de polvo ni penas,
y hoy sin dolores.
Solo llena de ustedes,
libres de nubes y óxidos
Solo llena de ustedes,
amados héroes,
amadísimos manueles.
Se sienten los germinales gritos,
pero, el de los niños,
pero jugando en sus escuelas
se siente de nuevo la dignidad de los estudiantes
y de a poco, la de los trabajadores
se sienten las bellas ideas de siempre
y esfuerzos revolucionarios de nuestros ayeres
Ustedes y nosotros sabemos,
que no están ausentes e inasistentes
están todavía
y en cada uno de nosotros haciendo su entrega
Pues claro, ustedes y nosotros comunistas de siempre,
Siempre entregados a las tareas que nos demandan los humildes
Que orgullo,
que brillo,
que reluciente el valor de ustedes se siente
y mañana cuando pasen vuestros nietos
y nuestros nietos, los miraran
Desde lejos ya se divisan sus estandartes de existencias
en esas, sus bellas sillas libres, pero llena de ustedes
ellos, nuestros amados nietos,
por esos aceros alzados,
con el cruce de los nuevos vientos
oirán más que un susurro,
sentirán las risas de todos los niños
Están tan altas,
como ustedes lo fueron y seguirán asi
sus sillas que nadie las podrán alcanzar
están hechas a la estatura moral y la dignidad suyas.
Como tu brote nos ha dicho, Uds. Manueles que se elevaron cual Dédalo e intentaron atrapar el sol
para dárselos a los demás,
No podrán ya nunca, alcanzarlos, ni tocarlos,
Nadie, nadie, menos los innombrados.
Hermanos, nuestros de siempre y por siempre
yo les llore junto a mi amada flor,
en un atardecido abril
les acompañe a vuestra tranquilidad,
ahora, juntos les cantamos,
por el triunfo que ayudaron a crear
Y les decimos con vuestra memoria y alegría,
Adelante manueles y santiago por la vida.
y ahí están, vuestras sillas libres y llenas de ustedes.
Freddy Martínez
Un antiguo joven camarada


Miles de nombres en el cuerpo, o de una carta enviada


sábado, 19 de marzo de 2011
Fotografías de la memoria








El amante Nattino


El último beso a papá


Hay que despertarse siempre construyendo un fantástico y delirante horizonte
Muchas Gracias.


viernes, 18 de marzo de 2011
Santiago Nattino en el corazón


Memorial del Bandejón Central
(Manuel Guerrero hijo)
Los familiares de los tres profesionales comunistas asesinados por efectivos de Carabineros en 1985 se manifestaron frente a La Moneda para exigir la salida de Iván Andrusco, recientemente designado por Piñera como el nuevo director de Gendarmería. Manuel Guerrero, hijo, dijo que "es espantoso que se siga gobernando con el elenco pinochetista".
(Francisco Mardones)
Era todos los viernes
a la misma hora que hoy
con el tiempo,
el truco para poder iniciar el rito
era que las esposas de los Manueles y de don Santiago
se bajaban presurosas de un taxi
y rompían con la acción
en algún rincón del óvalo del Bandejón Central
así era llamada la acción: la del "Bandejón Central"
y varias veces cosechamos empujones, patadas, agua y más represión!
Hoy éramos los(as) mismos(as)
casi los(as) mismos(as)
llenos de canas, más la bella solidaridad joven
y es curioso y maravilloso como no habiendo cambiado el marco de impunidad
tampoco ha cambiado la porfiada esperanza!
Cabalgan en nosotros(as) idénticos sueños
la arrasadora utopía de la vida
la memoria intacta
la altiva rebeldía!
Manuel, José Manuel, Santiago
PRESENTES!
"tenemos todos los sueños claros!"
Publicado originalmente en http://www.g80.cl/noticias/columna_completa.php?varid=7955


miércoles, 16 de marzo de 2011
Y esas velitas ¿para qué son?
Que fue por la mañana. Que habían tocado la campana. Que sabían que los venían persiguiendo. Que estaban en la entrada del local de los grandes. Que sus hijos estaban en las salas. Que forcejearon. Que a golpes los entraron en la maleta. Que el tío Leo venía caminado, que los vio, que corrió y cayó por una bala intencionada.
Han pasado los años y había olvidado que ahí, donde se disparó la bala, cada año hay un encuentro, donde por una noche se ilumina la calle con velas que hacen un recorrido por la memoria y la historia.
Me fui hace 15 años del colegio y me fui también de esos "otros" espacios. No volví a las salas, ni al patio, pero tampoco volví los 29 de marzo...dejé las clases, los compañeros y las velas.
En ese reencuentro hice la vieja caminata a casa con un grupo de compañeros. Entre anécdotas y copuchas, se nos acercó una señora, con mucha soltura y cara sonriente, nos preguntó "¿Y esas velitas, para qué son?" Y miré para atrás y vi todas las velas en un camino recto por varias cuadras y la miré a ella, y tuve ganas de decirle "¡cómo es posible que no sepa!", "¡qué donde había vivido!".
Pero la calle se veía bonita y la señora estaba sonriente.
Es cierto yo no vi nada, no escuché nada. No me acuerdo del helicóptero que oyó la Paloma. Incluso por un largo tiempo lo olvidé. Pero sí, estuve ahí, a una cuadra de la bala, de la pena, del miedo... de la rabia.


La Amnesia de las Bicicletas
Cuando desperté, mi Memoria me trajo un café con amor y me contó su sueño. Que extraño sueño, le dije, si yo fuera tú llamaría a mi tocayo y se lo contaría. Te lo estoy contando a ti, decía mi Memoria desde la ducha mientras yo me secaba el pelo. Lo estoy compartiendo contigo, quiero saber qué te pasa a ti con esto, el sueño es igual a como fue.
¿Cómo fue qué?, le dije a mi Memoria, ¿Quieres decir que los tres fuimos en bicicleta al Latinoamericano el día del secuestro? Sí, dijo rotundo mi Memoria. No recuerdo nada dije mientras los ojos otra vez se llenaban de las lágrimas de la amnesia.
Las lágrimas de la amnesia son especiales, no son cualquiera, invaden con fuerza e impotencia porque vienen de donde uno ya no pudo y borró no más.
Así mi Memoria me relató la escapada de nuestro colegio, la ida en bicicleta y la llegada al colegio Latinoamericano. Dibujó en dos palabras mi cara al descubrir que uno de los secuestrados llamado José Manuel, era José Manuel Parada, que pertenecía a mi geografía feliz. Dolor. Mi Memoria pierde mi rastro en una sala oscura de sillas pequeñas, al parecer habrían llegados nuestros padres a buscarnos.
¿Qué habrá sido de nuestras bicicletas?
Mi Memoria me besa, me pregunta qué tal esta camisa y el pantalón, nuestra hija quiere saber si puede llevar su muñeca y yo me perfumo antes de partir al cumpleaños del padre de mi Memoria. Estamos salvos.
Sanos, también.


El 85 yo tenía 9 años
Pero esa noche, cuando llamaron para informar que habían encontrado a Manuel, muerto y degollado, lentamente guardé uno a uno los peluches con los que jugaba a la escuela, y asumí que ya no era un juego, que las historias escuchadas no sucedían en el limbo, que la realidad era fuerte y egoista, que los hombres del auto porfiado no eran estáticos, que Manuel no iba a volver a aparecer en nuestro depto, que esa mirada acogedora y revolucionaría que representó mi primer enamoramiento seguiría a nuestro lado...
Es cierto... hace 21 años que se nos fue la infancia y nos volvimos adultos/as de golpe y porrazo.


Yo estaba en El Vergel esa mañana
Habíamos aprendido tácticas de evasión se segumientos, habíamos aprendido a hablar sin usar nuestros nombres, a comer papel y tantas otras cosas, pero no estábamos preparados para lo que pasó. No se puede estar preparado para que maten a tu papá o a tu profesor, que lo maten por pensar y por escribir, por querer que el mundo sea mejor. Y lo que pasa es que por último en la guerra, unos de los que haceres más estúpidos e inútiles de la humanidad, hay ciertas reglas, uno sabe qué esperar, y quién viste de soldado sabe que se está jugando la vida voluntariamente. Pero aquí no había guerra.
El papá de Manuel no iba de trinchera en trinchera ni lanzaba bombas, y ni siquiera lo promulgaba. Su trabajo era abrirle los ojos a sus alumnos, a nosotros, abrirnos el alma. Recuerdo por ejemplo, una clase que nos hizo donde nos enseñó lo que era y cómo se había originado la música Reggae, una música de protesta!
Pero sobrevivimos para sentirlo, para contarlo y para tener más claro que lo que se había hecho era una horrible transgresión, y que de alguna manera la vida de cada uno de nosotros iba a contribuir para que algo así no pudiera pasar otra vez.
Cada uno, hemos buscado maneras de llevar eso a cabo, contando lo vivido, sensibilizando, trabajando de alguna manera por una sociedad más justa. Algunos formando hijos con valores claros, otros investigando acerca de las sociedad, o del alma de las personas, o escribiendo canciones.
Aún.


Lo recuerdo con cierta frecuencia
Yo no estaba en el Latino, estaba en el San Juan, donde antes de la noticia se escucharon los gritos de l@s compañer@s que venían de allá.
Fue tan fuerte la noción de realidad que se abrió... y el helicóptero inquisidor que nos sobrevolaba mientras en el patio, alrededor de la paloma que dibujamos, todos permanecíamos en perplejo silencio con una vela en la mano.


Velas en el Latino
Publicado originalmente en http://blog.paloma.cl/2005/03/velas-en-el-latino.html


Otoño de 1985
Llegamos al colegio como siempre, serían algo así como las 8:25 hrs. En la puerta nos recibió y saludó cariñosamente un profesor de bigotes, al que llamaban el Tío Manuel, quien recuerdo llevaba puesta una chaqueta de cuero negra y conversaba con algunos apoderados que iban llegando a dejar a sus hijos (en ese momento, como recién llegado al colegio, todavía no ubicaba bien a todos los profesores, pero este rostro me era más o menos familiar, pues siempre estaba en la puerta y saludaba al llegar en las mañanas). La Eli se fue a su sala y yo a la mía.
Y entonces ocurrió. Serían algo así como las 8:50 y se sienten gritos desde la calle. No escucho bien lo que dicen, pero parece ser una especie de pelea o forcejeo. Luego, tras unos minutos -o tal vez fueron segundos- una fuerte explosión. En mi vida había oído el sonido de un balazo, por lo que lo primero que pensé fue en una bomba. Y luego el fuerte chirrido de unos neumáticos en el pavimento y un automóvil que arranca a toda velocidad del lugar. Casi simultáneamente, desde el cielo se siente el ruido muy cercano, casi rozando el techo del colegio, de un helicóptero policial.
La Tía Isabel se asoma a la ventana desde la esquina de la sala y su rostro se pone pálido. Yo no lo recuerdo, pero al parecer en un minuto nos dijo que nos cubriéramos bajo los escritorios. Alguna compañera de curso se pone a llorar (estoy casi seguro que fue la Magdalena) y luego el llanto se generaliza. La Tía Isabel nos pide disculpas, que esto no se debe hacer en una sala de clases, pero que le permitamos encender un cigarrillo y se larga a fumar, notoriamente nerviosa e impactada. Alguien dice "se llevaron al Tío Manuel !", "balearon al Tío Leo !", "se llevaron a otra persona de barba !". Y de aquí en adelante pierdo la noción del tiempo. Cada minuto era como una hora.
Recordé que mi papá iba a llegar un poco más tarde al colegio y relacioné con la historia que había escuchado de muy niño, de cuando en septiembre de 1973 llegaron las fuerzas golpistas a encañonarlo y apresarlo en la sala de clases del Liceo Eduardo de la Barra de Valparaíso donde era profesor, frente a todos sus alumnos, a plena luz del día. De tan sólo pensar que pudieran habérselo llevado o que lo hubieran baleado, un nudo de angustia se formó en mi garganta. Años después, recordando ese día con compañeros y compañeras de curso de la época, me dí cuenta que no fui el único: muchos pensamos automáticamente en nuestros padres y madres. Y efectivamente la tragedia tocó a una de mis compañeras: había sido al papá de la Javiera -José Manuel- al que habían raptado junto con el Tío Manuel.
El colegio se llenó de periodistas. Un grupo de alumnos más grandes pintaron un lienzo que colgaron hacia la calle, con los rostros de Manuel y José Manuel y la palabra "SECUESTRADOS" escrita con grandes letras de color rojo. Nos llevaron a todos hacia un patio interior del colegio y empezaron a llegar los apoderados para retirarnos. Nosotros nos fuimos al departamento de una amiga de mi papá (la Geca, mamá de la Fernanda) con instrucciones muy precisas: "No abran la puerta a ningún desconocido. Si se acercan carabineros a hacerles preguntas no respondan nada, digan que no saben nada".
Así pasó esa tarde eterna. No recuerdo si dormimos allí o volvimos a casa. Pero al día siguiente estábamos todos en nuestro departamento cuando escuchamos por Radio Cooperativa la noticia del hallazgo de 3 cuerpos degollados cerca del Aeropuerto. Describieron sus vestimentas y luego, más tarde, dieron a conocer sus identidades: Manuel Guerrero Ceballos, José Manuel Parada Maluenda y Santiago Nattino Allende. El llanto estalló en casa. Le pregunto a la Tía Geca qué significa "degollados" y me lo explica. Horror.
Al día siguiente los funerales masivos (...)

