miércoles, 16 de marzo de 2011

La Amnesia de las Bicicletas

Mi Memoria soñó que íbamos en bicicleta, mi Memoria, un amigo y yo rumbo al colegio Latinoamericano el día en que habían secuestrado a Manuel Guerrero. Estábamos detenidos en un semáforo. Mi Memoria despertó y yo estaba dormida junto a él, desnuda aún en esta tarde calurosa de primero de enero de dos mil cinco, a pocos meses de cumplirse veinte años después.

Cuando desperté, mi Memoria me trajo un café con amor y me contó su sueño. Que extraño sueño, le dije, si yo fuera tú llamaría a mi tocayo y se lo contaría. Te lo estoy contando a ti, decía mi Memoria desde la ducha mientras yo me secaba el pelo. Lo estoy compartiendo contigo, quiero saber qué te pasa a ti con esto, el sueño es igual a como fue.

¿Cómo fue qué?, le dije a mi Memoria, ¿Quieres decir que los tres fuimos en bicicleta al Latinoamericano el día del secuestro? Sí, dijo rotundo mi Memoria. No recuerdo nada dije mientras los ojos otra vez se llenaban de las lágrimas de la amnesia.

Las lágrimas de la amnesia son especiales, no son cualquiera, invaden con fuerza e impotencia porque vienen de donde uno ya no pudo y borró no más.

Así mi Memoria me relató la escapada de nuestro colegio, la ida en bicicleta y la llegada al colegio Latinoamericano. Dibujó en dos palabras mi cara al descubrir que uno de los secuestrados llamado José Manuel, era José Manuel Parada, que pertenecía a mi geografía feliz. Dolor. Mi Memoria pierde mi rastro en una sala oscura de sillas pequeñas, al parecer habrían llegados nuestros padres a buscarnos.

¿Qué habrá sido de nuestras bicicletas?

Mi Memoria me besa, me pregunta qué tal esta camisa y el pantalón, nuestra hija quiere saber si puede llevar su muñeca y yo me perfumo antes de partir al cumpleaños del padre de mi Memoria. Estamos salvos.

Sanos, también.

Escrito por la bloggera perrachoca el 14 marzo del 2005.
Publicado originalmente en su blog "Agüita Perra"

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